Monday, May 11, 2009

La prodigiosa tarde de Baltazar

En La Prodigiosa Tarde de Baltazar, El protagonista, Baltazar, ha creado una jaula magnífica qué “se decía por todos lados que era la jaula más bella del mundo.” Baltasar ponía mucho esfuerzo crear el obra de arte, y su esposa, Úrsula, avisa a él pedir mucho dinero. El doctor Octavio Giraldo le ofrece mucho dinero por la jaula, porque aprecie el valor del arte, pero Baltasar no le vende a el la jaula. Baltasar cometió al hijo de don Chepe Montiel que él podré tener la jaula, y no quiere romper su promesa y responsabilidad. Muchas personas vienen a la casa de Baltasar para admirar su creación. Cuándo Baltasar trata de honrar el contracto que hizo con Pepe, José Montiel no quiere pagar por la jaula. En vez de volver al doctor para recibir el dinero que merece el trabajo, Baltazar dice al niño (que está gritando) “Quédate con ella. Al fin y al cabo, para eso la hice.” Cuando vuelve a los otros pobres, Baltazar mienta y les dice que recibió sesenta pesos. Este le hace Baltazar un héroe para los pobres, que recibió tanto dinero de un rico para una obra de arte, y Baltazar siente muy feliz. Por el fin, Baltazar se pone emborrachado, y se despierta por la calle, mientras alguien está quitando los zapatos, en “el sueño más feliz de su vida.”

            Hay muchos temas importantes que se presenta ese cuento de Márquez. La interacción y conflicto de poder entre los ricos y los pobres, la dignidad, y la diferencia entre un sueño y la realidad tienen roles grandes. En punto importante es si el acto de regalar la jaula a Pepe cuando José Montiel no quiere pagar, y entonces mentir a los otras personas en el pueblo que recibí mucho dinero, es un acto digno. En mi opinión, regalar la jaula es un acto de dignidad y poder sobre el control de los tipos ricos como José Montiel. Este acto dice a José que dinero no tiene todo el poder en el mundo, y que José no puede controlar a los pobres usando su dinero. Es una situación de poder emocional contra poder económico, y Baltazar gana esta batalla.

            Por otro lado, pienso que mentir a los otros pobres, aunque da felicidad y un poco de fe a todos, es un acto indigno. Comprendo lo que decimos en clase, que decir la verdad a todos solamente traería depresión y una reacción mala, pero decir una mentira para agradar un grupo no es un acto digno. Esta noche emborrachado es “el sueño más feliz de si vida,” pero tendré que despertarse algún día. 

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